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En una obra no se pierde por falta de esfuerzo, se pierde por fricción operativa

Sebastián Rinaldi, CEO de Laburen.com, explica cómo la inteligencia artificial ya está transformando la industria de la construcción al reducir fricción operativa, ordenar procesos y mejorar el control de obra. A través de agentes de IA integrados a la operación diaria, las empresas pueden minimizar errores, retrabajos y sobrecostos sin reemplazar al equipo humano, convirtiendo la eficiencia en una ventaja competitiva real.

En una obra no se pierde por falta de esfuerzo, se pierde por fricción operativa

En diálogo con El Constructor, Sebastián Rinaldi, CEO de Laburen.com, analiza cómo la inteligencia artificial ya está aportando valor concreto a la industria de la construcción, optimizando la operación diaria, reduciendo fricciones y mejorando el control de obras sin reemplazar al equipo humano.

Hoy se habla mucho de la inteligencia artificial. En la práctica, ¿qué valor concreto está aportando la IA a la industria de la construcción?

En construcción, la IA aporta valor cuando se aplica a lo que más pesa en el día a día: la operación. Hay una enorme cantidad de tareas repetitivas y de coordinación: responder consultas, registrar pedidos, hacer seguimiento, ordenar documentación, generar reportes.

En Laburen.com lo vemos claro: en una obra no se pierde por falta de esfuerzo, se pierde por fricción operativa. Cuando reducís esa fricción, recuperás control. La IA hoy está aportando eso: absorber trabajo repetitivo para que el equipo humano se enfoque en coordinar, decidir y ejecutar mejor.

¿En qué etapas de un proyecto constructivo se está usando más la IA y con qué resultados?

Donde más se está usando es en las etapas donde una empresa constructora tiene mayor carga de coordinación y repetición operativa:

a) Licitaciones, presupuestación y planificación

  • Ordenar consultas técnicas y pedidos de información
  • Armar respuestas estándar con documentación de respaldo
  • Consolidar insumos para presupuestos (alcances, pliegos, checklists)
  • Coordinar aprobaciones internas y armado de documentación

b) Compras y abastecimiento

  • Cargar pedidos internos desde obra
  • Ordenar cotizaciones y compararlas por ítem
  • Seguimiento de entregas y vencimientos
  • Control documental de proveedores y subcontratistas (seguros, ART, habilitaciones)

c) Ejecución y operación diaria de obra

  • Registrar novedades, incidentes, avances y requerimientos por WhatsApp
  • Consolidar información dispersa en reportes diarios o semanales
  • Recordar pendientes y escalar alertas cuando algo se atrasa
  • Centralizar coordinación con subcontratos (asignación y seguimiento)

¿Podrías compartir algún ejemplo real donde la IA haya permitido optimizar recursos o reducir costos en obra?

Sí. Un ejemplo concreto es el seguimiento de materiales críticos y entregas en obra.

En construcción, el sobrecosto no aparece solo por el precio de compra. Aparece cuando un insumo llega tarde o cuando no hay visibilidad del estado real del pedido. Eso dispara urgencias, cuadrillas paradas y decisiones tomadas “a ciegas”.

Lo que hace un agente de Laburen.com es sostener ese flujo operativo: recibe el pedido por WhatsApp desde la obra, registra automáticamente obra, sector, rubro, cantidades y fecha necesaria, hace seguimiento, deja registro de cada actualización y genera alertas cuando hay riesgo de atraso o faltante.

El impacto es directo: menos cuadrillas esperando, menos urgencias logísticas, menos compras de último minuto y más control real de la obra.

Uno de los grandes problemas del sector son los errores y retrabajos. ¿Cómo ayuda la IA a minimizar estos impactos?

En construcción, el retrabajo suele venir por lo mismo: información incompleta, mensajes cruzados y decisiones sin registro.

La IA ayuda por dos lados. Primero, estandariza la captura de información. En lugar de pedidos ambiguos, el agente exige los mismos campos: obra, frente, cantidad, medida, urgencia y responsable.

Segundo, deja trazabilidad. Queda registrado quién pidió qué, cuándo, qué se aprobó y qué faltaba. Eso reduce muchísimo el malentendido.

Un dato importante: en tareas repetitivas el error humano es inevitable. Incluso perfiles experimentados se equivocan entre un 8% y 9%, y en roles junior puede llegar al 15%. Un agente bien controlado suele moverse en un 4% a 5% de error promedio. Pero lo más relevante es que ese error es medible, auditable y mejorable. Eso reduce tareas duplicadas y retrabajos.

¿De qué manera la IA puede mejorar la seguridad en obra sin sumar más estructura ni complejidad operativa?

La seguridad mejora cuando se vuelve parte estable del proceso diario. Y ahí un agente ayuda porque sostiene consistencia.

Un agente de IA puede tomar reportes de incidentes y casi incidentes desde WhatsApp en el momento, ejecutar checklists diarios (EPP, orden y limpieza, accesos), recordar vencimientos de documentación (capacitaciones, seguros, ART, habilitaciones), generar alertas por patrones repetidos y consolidar reportes para HSE y dirección.

No reemplaza al responsable de seguridad. Le saca carga operativa y le aporta algo clave: trazabilidad y control, sin sumar estructura.

Muchas empresas temen que la IA reemplace personas. ¿Qué está pasando realmente en la construcción?

En construcción la IA no reemplaza albañiles, capataces ni jefes de obra. Lo que reemplaza es el seguimiento repetitivo, la carga manual de información y la coordinación operativa de bajo valor.

Hoy hay personas valiosas gastando energía en pedir, confirmar, registrar y perseguir información. Los agentes absorben esa carga y liberan al equipo humano para lo que sí requiere criterio: coordinación real, resolución de imprevistos, negociación con proveedores y liderazgo en obra.

¿Qué tan difícil es integrar soluciones de IA a los equipos y procesos que hoy ya funcionan?

No es un tema puramente técnico. Es un tema de proceso.

Para integrar IA a construcción hay que entender cómo funciona la operación real: excepciones, reglas, aprobaciones y criticidad.

En Laburen.com trabajamos con Forward Deployed Engineers (FDE): perfiles que se integran con el cliente, entienden el flujo real y lo traducen a agentes conectados a WhatsApp, mail, planillas, CRMs y sistemas internos.

La clave es que la IA no quede como una herramienta aislada. Tiene que estar conectada a la operación y monitoreada con métricas.

Desde Laburen.com, ¿qué problemáticas concretas de la industria están abordando con inteligencia artificial?

En construcción abordamos problemas operativos que traban el día a día: pedidos internos de materiales y herramientas (captura, registro y seguimiento), compras y cotizaciones (orden, comparación y control documental), gestión de contratistas (documentación y vencimientos) y reportes de obra (consolidación automática de información dispersa).

Son procesos que hoy viven en WhatsApp y Excel. Ahí es donde un agente de IA genera más valor: ordena y ejecuta.

¿Qué feedback reciben de las empresas constructoras que ya están usando estas herramientas?

El feedback más común no es “qué rápido”. Es “qué ordenado”.

Nos dicen: “dejamos de perder pedidos y reclamos”, “ya no dependemos de una persona para que el seguimiento exista”, “tenemos trazabilidad: sabemos qué pasó, cuándo y quién lo tomó”.

En construcción eso es enorme, porque el costo del desorden es real: cuadrillas paradas, compras urgentes, reprocesos y reclamos que no cierran.

Cuando un agente absorbe seguimiento, registro y reportes, la obra se vuelve más gobernable. Y cuando una obra se vuelve gobernable, baja el costo.

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